Introducción
El nombre de Ernesto Koplowitz Sternberg evoca un pasado de transformación, migraciones, oportunidades y una enorme voluntad de superación. Huyendo del clima de odio que se extendía por Europa en los años treinta, llegó a España para reconstruir su vida desde cero. Allí levantó, con esfuerzo y visión, los cimientos de una de las sagas empresariales más influyentes del país. Su historia —personal y empresarial— simboliza no solo la capacidad de un individuo para reinventarse, sino también una contribución real al desarrollo económico e industrial de la España del siglo XX. Este artículo profundiza en quién fue Ernesto, cómo construyó su empresa y por qué su legado continúa vivo en la industria española de hoy.
Orígenes y llegada a España
Ernesto Koplowitz nació en 1908 en Gleiwitz, en la Alta Silesia, una región marcada por constantes cambios políticos y tensiones sociales. Su familia era de origen judío, y el contexto europeo posterior a la Primera Guerra Mundial comenzó a tornarse cada vez más hostil. A principio de los años treinta, con el ascenso del nazismo, decidió emigrar. España, un país entonces en plena transición política y social, se convirtió en su destino.
Ya instalado en Madrid, buscó abrirse camino en un entorno distinto al que conocía, pero lleno de posibilidades. La posguerra española reclamaba reconstrucción y modernización, y los sectores productivos requerían manos y mentes emprendedoras. En ese contexto, Ernesto vio una oportunidad para establecerse y comenzar a construir un proyecto sólido.
A mediados de la década de 1940 contrajo matrimonio con Esther Romero de Juseu y Armenteros, una mujer de ascendencia aristocrática. La unión resultó un puente entre dos mundos distintos y aportó estabilidad familiar al empresario, quien ya empezaba a consolidar sus aspiraciones profesionales.
Construcción de una empresa
En 1952, Ernesto adquirió una pequeña compañía de construcción llamada Construcciones y Reparaciones S.A. Poco después, la reorganizó y renombró como Construcciones y Contratas S.A. (CYCSA). A partir de ese momento comenzó una expansión metódica pero firme.
España vivía un periodo en el que la necesidad de infraestructuras era enorme: viviendas, escuelas, carreteras, centros administrativos. CYCSA supo posicionarse en ese nicho, ganándose contratos que impulsaron su crecimiento. Su visión empresarial estaba marcada por la disciplina, el análisis y la capacidad de anticiparse a las demandas del mercado.
La empresa creció de forma constante durante los años cincuenta y principios de los sesenta. Para entonces, se había convertido en un actor relevante dentro del sector de la construcción española. La seriedad de Ernesto, su manera prudente y calculada de gestionar, y su ética empresarial le valieron reconocimiento entre clientes e instituciones.
Una tragedia inesperada
La vida de Ernesto se truncó repentinamente en 1962 tras un accidente de equitación en el Club de Campo de Madrid. Su muerte dejó un vacío enorme tanto en su familia como en su empresa. CYCSA, ya encaminada y consolidada, quedó en manos de su viuda y sus dos hijas, todavía muy jóvenes entonces: Esther y Alicia.
La situación planteaba un desafío importante. Pero lo que pudo haber significado el declive de todo un proyecto, se transformó en el impulso para una nueva etapa de expansión. La siguiente generación no solo preservó el legado de su padre, sino que lo llevó mucho más allá.
Transformación y expansión del legado
Tras la muerte de Ernesto, sus hijas progresivamente fueron tomando responsabilidad dentro del negocio familiar. Con el paso de los años, las dos hermanas emprendieron un proceso de modernización y expansión que culminó en uno de los hitos más relevantes de la historia empresarial española: la fusión de CYCSA con Fomento de Obras y Construcciones (FOCSA) en 1992.
De esta unión nació FCC (Fomento de Construcciones y Contratas), una empresa que rápidamente se consolidó como una de las constructoras más importantes de Europa. FCC diversificó su actividad en sectores clave como gestión de residuos, servicios urbanos, construcción de infraestructuras y energía. La visión empresarial iniciada por Ernesto y desarrollada por sus hijas colocó al grupo en una posición estratégica tanto dentro como fuera de España.
El crecimiento de FCC mostró hasta qué punto el legado fundacional de Ernesto era sólido. Su forma de estructurar la empresa, su rigor y su intuición para detectar oportunidades quedaron integrados en el ADN del grupo empresarial.
Impacto económico y social
El aporte de Ernesto Koplowitz Sternberg no se limitó a la construcción de una compañía, sino que contribuyó al desarrollo económico y social del país. La expansión de CYCSA y posteriormente de FCC generó miles de empleos a lo largo de varias décadas. Además, la empresa intervino en obras que ayudaron a modernizar ciudades, mejorar infraestructuras públicas y estimular la economía local.
El sector de la construcción en España atravesó diversas etapas de transformación y profesionalización. Parte de ese proceso se produjo gracias a empresas que, como la fundada por Ernesto, incorporaron nuevas metodologías de trabajo, estándares de calidad y modelos empresariales más eficientes.
Pero su influencia fue más allá de lo económico. La historia de Ernesto también contribuye a la narrativa de la integración social en España. Su vida representa el caso de un inmigrante que, enfrentando dificultades y prejuicios, logró convertirse en un referente empresarial y dejar un legado duradero.
El papel de la familia en la continuidad del legado
Luego de la muerte de Ernesto, su familia desempeñó un papel determinante en la consolidación de su obra. Sus hijas, Esther y Alicia, se convirtieron en dos de las mujeres empresarias más influyentes del país. Ambas dirigieron la compañía en diferentes etapas y fueron protagonistas de grandes decisiones estratégicas.
La familia Koplowitz también destacó por su compromiso con la cultura, la salud y la filantropía. A través de fundaciones y proyectos sociales, las hermanas impulsaron iniciativas orientadas al bienestar de colectivos vulnerables, la investigación médica y la preservación del patrimonio cultural. Esa vertiente humanista, sin duda, refleja los valores transmitidos por su padre.
La combinación entre la visión empresarial de Ernesto y la sensibilidad social desarrollada por sus herederas ha dado como resultado un legado dual: económico y humano.
Por qué su legado sigue siendo actual
Aunque Ernesto murió hace más de medio siglo, su legado continúa siendo un punto de referencia en la industria española. Su historia inspira por tres razones principales:
Primero, por su capacidad de superación. Llegó a un país extranjero en un momento difícil y logró impulsar un proyecto de enorme trascendencia.
Segundo, porque sentó bases empresariales que demostraron ser sostenibles y adaptables al paso del tiempo.
Tercero, porque su experiencia muestra cómo el espíritu emprendedor puede trascender generaciones cuando está acompañado de valores sólidos.
La huella de Ernesto también se percibe en la modernización del sector empresarial español. Sus decisiones y su manera de afrontar los retos contribuyeron a un modelo más profesional y competitivo, que influyó en compañías del mismo sector y sectores relacionados.
Conclusión
Ernesto Koplowitz Sternberg no solo construyó una empresa; construyó un legado que transformó sectores, ciudades y vidas. Su historia es la de un hombre que levantó un proyecto desde la adversidad, inspiró a su familia y dejó los cimientos para una de las empresas más grandes e influyentes de España.
La evolución de CYCSA hacia FCC demuestra cómo una visión, cuando se sostiene con trabajo, rigor y capacidad de adaptación, puede trascender generaciones. Su legado continúa vivo en las infraestructuras del país, en la economía, en las empresas que siguieron su ejemplo y en las personas que encuentran inspiración en su trayectoria.
Su vida recuerda que los grandes cambios a veces comienzan con decisiones aparentemente pequeñas; que construir no solo es una actividad física, sino también un acto de voluntad y de futuro. Y que el legado de un hombre puede convertirse, con el tiempo, en parte de la historia de toda una nación.

